9.6.06

miércoles, 09.06.1806 - un tal Russel

Día movido en el Plata. Ese día, don José de Acosta y Lara, cumpliendo servicio en Maldonado, en la Banda Oriental, fue el primer hombre del virreinato en divisar la escuadra inglesa en el estuario del Río de la Plata.

También, en las cercanías de Montevideo, la Narcissus detendría a una goleta portuguesa con rumbo a España. Los británicos abordaron la nave, con intención de requisarla. Gillespie recuerda el momento: "... tenía a su bordo al hijo del gobernador de Trujilo, encargado de despachos para la vieja España. Había además a bordo un escocés llamado Russel, quien se ocultó y fingió no comprender nuestro idioma; pero después de un prolijo examen, confesó ser súbdito naturalizado de Buenos Aires, después de una residencia de 15 años, que desempeñaba el puesto de práctico real en el Plata, que la verdadera nacionalidad del buque era española y su destino Río de Janeiro, de donde aquel agente diplomático iba a seguir de incógnito para Europa".

Russel proporcionó de primera mano que hizo picar al ambicioso Popham. "La noticia, dada por Mr. Russel, fue que una gran suma de dinero había llegado a Buenos Aires desde el interior del país para ser embarcada con rumbo a España en la primera oportunidad, que la ciudad estaba protegida solamente por un poco tropa de línea, cinco compañías de indisciplinados blandengues, canalla popular, y que la festividad del Corpus Christi, que se aproximaba y atraía la atención de todos, terminando en una escena de borrachera general y tumulto, sería la crisis más favorable para un ataque contra la ciudad".

Más allá de las pintorescas escenas de borracheras generalizadas descriptas por Russel, era cierto que la ciudad estaba indefensa y que los tesoros reales estaban allí. Los británicos embarcaron a Russel en el Narcissus incorporándolo (a su pesar) a la expedición. "La adquisición de este hombre tan a timepo parecía de buen augurio" recuerda Gillespie "pero su entendimiento no era efectivo siempre que tuviese acceso a una botella. Se le permitía, no obstante, una tolerancia fuera de la ordinaria y mediante una vigilancia de sus movimientos durante el día así como de su almohada por la noche, fue apartado del exceso después de conocerse su inclinación".

Russel no tendrá protagonismo en los próximos días. Por eso vale consignar el recuerdo de Gillespie a este escocés borrachín y buchón: "Temo mucho que los srvicios de este hombre fueron pobremente recompensado por nosotros cuando en 1811 entendí que había ido a Inglaterra buscando justicia; pero, después de varias visitas ineficaces, a alguien que debió haberle apoyado, y después de gastar en abogado para defender su causa, tuvo de nuevo que abandonar su país sin ninguna remuneración. Su fidelidad para nosotros se comprobó después, pues fue encarcelado por los españoles cuando la reconqusita de la ciudad y enviado en cadenas al interior del país en donde no fue soltado hasta ajustarse la paz con aquella península".